Un día leí un libro y toda mi vida cambió. Ya desde las primeras páginas sentí de tal manera la fuerza del libro que creí que mi cuerpo se distanciaba de la mesa y la silla en la que estaba sentado. Pero, a pesar de tener la sensación de que mi cuerpo se alejaba de mí, era como si más que nunca estuviera ante la mesa y en la silla con todo mi cuerpo y todo lo que era mío y el influjo del libro no sólo se mostrara en mi espíritu sino en todo lo que me hacía ser yo. Era aquél un influjo tan poderoso que creí que de las páginas del libro emanaba una luz que se reflejaba en mi cara: una luz brillantísima que al mismo tiempo cegaba mi mente y la hacía refulgir. Pensé que con aquella luz podría hacerme de nuevo a mí mismo, noté que con aquella luz podría salir de los caminos trillados, en aquella luz, en aquella luz sentí las sombras de una vida que conocería y con la que me identificaría más tarde.Orhan Pamuk, La vida nueva.
Así empieza el libro que he empezado a leer. Apenas llevo leídas 50 páginas, pero este primer párrafo me resultó tan bonito y estimulante que lo leí varias veces seguidas, simplemente por placer. Algunos os identificaréis en seguida con lo que expresa, porque ya habéis encontrado ese libro y sabéis lo que se siente cuando su lectura te atrapa; ya lo hemos comentado alguna vez, me gusta pensar que cuando alguien dice que no le gusta leer es porque todavía no ha encontrado el libro que le haga sentir así. Yo tuve la fortuna de encontrarle muy pronto el gusto a la lectura. Pero no encontré lo que me atrapó definitivamente hasta los 9 años, y ese momento nunca lo olvidaré.
Estaba en 4º de Primaria (para los antiguos como yo, 4º de EGB :p). Aún no habían empezado las clases, pero yo ya tenía los libros de texto y me encantaba abrirlos así, sin estrenar, oliendo a nuevo, y echarles un vistazo. La primera lectura del libro de Lengua era un poema de Antonio Machado que se llamaba Retrato, y esa lectura fue la que "cambió mi vida":
Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.
Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—,
más recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.
Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.
Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.
Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.
¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.
Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con ese buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.
Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.
Y cuando llegue el día del último vïaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.
Hoy en día este poema no es mi favorito. Pero siempre le agradeceré haberme descubierto el inmenso placer que se siente al leer algo que te llega, que te conmueve sin saber muy bien por qué.
Me pasó lo mismo con el cine, aunque este es otro tema (para los curiosones, la peli se llamaba El hombre que tenía rayos x en los ojos, tenía 4 años como mucho y me impresionó tanto que en la última escena me tapé la cara con un almohadón, y no la vi hasta por lo menos los 18 años xDDDD)
Otro día seguiré contando historias de la abuelita Paz. Por hoy creo que ya habréis tenido bastante ;)*****