Hola personajes!!! :D
Hoy sí, os pongo los dos textos que puse en el examen, así los de un grupo pueden ver los de los otros, y seguro que alguien me dice que "el otro era más fácil", como si lo viera xD
Por otra parte, quería comentar que veo a algunos alumnos de referentes un poco obsesionados con la asignatura, lo cual en cierto modo me llena de orgullo y satisfacción xD, siempre y cuando no os dejéis otras cosas más importantes, o al menos más prácticas para vuestra futura vida de estudiantes universitarios, o sea, lo que os dará nota en Selectividad. Por lo demás, las exposiciones están siendo realmente estupendas, y estoy aprendiendo un montón de cosas de vosotros, gracias!!!! ;)
Lema de hoy: Ese Platón, oé!!!!xDDDDD
Pérez-Reverte, la RAE y los/las cursis
Como en todas las sociedades del mundo, hay vascos y vascas que son gente excelente, y vascos y vascas absolutamente abominables. Pero no es acerca de los vascos y las vascas, como le gusta machacar a Ibarretxe en sus proclamas y arengas, de quienes queremos tratar aquí. Nuestro propósito es salir al paso de esa moda cursi impuesta por la izquierda no sé si con el objetivo de fortalecer la democracia o para destrozar el lenguaje. ¿Qué es eso de españoles, ciudadanos, padres o todos? ¡No hombre, no!; ¡no, mujer, no! Las (y los) feministas de género no pueden consentir semejante atropello a la inteligencia. Según ellos debe decirse y escribirse (así, juntito), españoles y españolas, ciudadanos y ciudadanas, padres y madres, todos y todas… Y si le hiciéramos caso a Pérez-Reverte, lo mismo podríamos hablar de imbéciles e imbécilas.
Como lo negativo parece ser que se contagia fácilmente, también la derecha (o el centro, si a la derecha le sonroja reconocer lo que es) ha adoptado la moda sin ningún pudor. Y ahí tenemos a los primeros espadas del PP (y a los de escalafones inferiores) dirigiéndose a los ciudadanos y a las ciudadanas, a los valencianos y las valencianas, a los concejales y las concejalas, a los niños y las niñas, a los trabajadores y las trabajadoras, a todos y todas, sin importarles la reiteración –en un mismo texto o locución– de semejantes memeces.
Vamos a ver, señores políticos, señoras políticas, cachondas y cachondos del sexismo, tal vez sin proponérselo: si yo digo que los valencianos a la hora de construir las fallas hacen alarde de un arraigado sentido del humor, gracia e ingenio, ¿no creen que también estoy incluyendo en el mismo gentilicio a las valencianas? “Los catalanes son grandes patriotas... catalanes”, podemos afirmar, y afirmamos. ¿No piensan que en este caso el uso del masculino es lo suficientemente explícito para comprender que igualmente nos estamos refiriendo a las catalanas? Si el alcalde (o alcaldesa) invita a las fiestas a todos los vecinos de un pueblo, ¿qué falta hace recalcar “a todos y todas”? En una Asociación de Padres de Alumnos, ¿no estarán representados tanto los padres como las madres? ¿Por qué entonces incurrir en la inepcia de llamarse Asociación de Padres y Madres? Y parafraseando al genial autor de El capitán Alatriste , si decimos “los hombres prehistóricos se vestían con pieles de animales” o “en mi barrio hay muchos gatos”, de las referencias no quedan excluidas, obviamente, ni las mujeres prehistóricas ni las gatas.
A comienzos del año pasado una comisión del Parlamento andaluz, con la intención de revisar el “lenguaje sexista” de sus documentos, se dirigió a la Real Academia Española solicitando un informe sobre la corrección de los desdoblamientos tipo “diputadas y diputados”, “padres y madres”, “funcionarios y funcionarias”. Y la RAE, que recibe cinco mil consultas mensuales de todo el mundo, respondió puntualizando que tales “piruetas lingüísticas” son innecesarias, por la sencilla razón de que pese al deseo de ciertos colectivos de presentar la lengua como rehén histórico del machismo social, el uso genérico del masculino gramatical tiene que ver con el criterio básico de cualquier lengua: economía y simplificación. “O sea –aclara Arturo Pérez-Reverte–, obtener la máxima comunicación con el menor esfuerzo posible, no diciendo con cuatro palabras lo que puede resumirse en dos. Esa es la razón de que, en los sustantivos que designan seres animados, el uso masculino designe también a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos”.
Dejémonos de originalidades y de caer en el ridículo. Si yo aludo al ser humano, ¿será necesario que, como ironizaba un tertuliano radiofónico de campanillas, añada a continuación, para tranquilizar al personal, “la ser humana”? No provoquemos la hilaridad hablando de jóvenes y jóvenas (Carmen Romero dixit ), o de votantes y votantas, cobardes y cobardas, mangantes y mangantas, miembros y miembras, soldados y soldadas, militares y militaras, albañiles y albañilas, sopranos y sopranas, bomberos y bomberas... Y en los casos inversos emparejando periodista y periodisto, humorista y humoristo, cronista y cronisto, flautista y flautisto. En una esquela mortuoria, tras el nombre de la difunta leímos en cierta ocasión: “Los/las que te ayudamos... te echaremos de menos”.
¡Cómo está el patio!... ¡Y la patia!
JOSÉ FORÉS LAHOZ , Las Provincias, 10 de octubre de 2007
El niño descodificado
Cuando un niño europeo sale fotografiado en el periódico, le codificamos el rostro, para salvaguardar su derecho a la intimidad. Tenemos un Defensor del Menor que, en caso contrario, nos llamaría la atención. Los padres, por su parte, podrían llevarnos ante la justicia y obtener una indemnización que compensara al crío de la exposición mediática. La foto que ven apareció el 27 de julio. El rostro del crío estaba descodificado porque se trataba de un niño africano, de Níger, creo, qué más da. Para atentar contra un derecho individual, lo primero que necesitamos es tener un individuo, un sujeto con identidad, un ser humano con nombre y apellidos. Este pequeño no los tenía. Era uno de los cinco millones de personas afectadas por la hambruna. Una hormiguita, vaya. Quizá cuando aparezca este artículo haya muerto. Le importará a él que lo codifiquemos o que lo dejemos de codificar...
Observen bien la foto. El crío apoya la mano derecha sobre una regla en la que acaban de medir sus centímetros porque todo, en su mundo, se mide en centímetros. La línea que separa la vida de la muerte, en la mayor parte de África, es centesimal. Sobreviven con tres o cuatro centímetros de semillas diarias y con cinco centilitros de agua. Cuando mueren, más que fallecer Fulano o Mengano, han muerto unos centímetros de varón, o de hembra, o de anciano, o de persona madura. Hay en el mundo excedentes agrícolas para dar y tomar, pero no hemos encontrado el modo de distribuirlos, vaya por Dios.
Habrán observado que el niño descodificado tiene la cabeza deformada y muy grande en relación con el cuerpo. Es uno de los síntomas del raquitismo, junto a las piernas arqueadas, y el llamado "pecho de paloma", y las protuberancias de la caja torácica, también llamadas "rosario raquítico" por razones evidentes. Si no se ataja a tiempo, el raquitismo produce en la columna vertebral deformaciones que incluyen la escoliosis o cifosis. Otros síntomas son calambres musculares, crecimiento deficiente y baja estatura. Dado que se trata de una enfermedad de los huesos ocasionada por la falta de vitamina D, del calcio y del fosfato, se puede combatir a base de la ingesta de pescado, hígado y leche, además de la exposición moderada al sol. Sabemos prácticamente todo lo que hay que saber sobre el raquitismo, incluido el modo de prevenirlo y curarlo, pero la lucha contra el terrorismo, contra el eje del mal, apenas nos deja fuerzas para estas menudencias.
Otra cosa que nos quita muchas energías es el combate contra la obesidad, a la que podríamos calificar de raquitismo inverso. Afortunadamente, el mismo día en el que apareció el negrito descodificado, vimos en el periódico una noticia según la cual unos científicos catalanes habían logrado obtener un 20% de pérdida de peso en ratas gracias a un compuesto inicialmente pensado para combatir la diabetes. Si la fórmula produjera los mismos efectos en los seres humanos que en las ratas (lo que es muy probable dadas las semejanzas entre ambas especies), pronto dispondríamos de un fármaco que nos dejaría apolíneos. Cuando resolvamos el problema de la obesidad en el primer mundo, quizá afrontemos el de la delgadez en el tercero. Cada cosa a su tiempo.
Juan José Millás
EL PAÍS - 29-08-2005